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DeSanchez Menudos Pequeños Psicología

Botiquín de supervivencia para familias en verano

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¿Realmente el verano es una estación para disfrutar de la familia y de la pareja? El aumento de los divorcios después de las vacaciones parece indicarnos que el buen tiempo no siempre va acompañado de buenas relaciones en el seno familiar.

Esta es la época del año en la que más diferencias se observan entre dos tipos de pareja: algunas están esperando las vacaciones para pasar más rato juntas, mientras que otras las afrontan con temor porque las posibilidades de discutir aumentan. Y es que, a las tensiones habituales que ya se dan durante todo el año, cuando coincidimos poco tiempo con la pareja, en verano se añade el efecto calor y el hecho de pasar todo el día juntos y con hijos.

¿Qué estrategias pueden ayudar a que el verano vuelva a ser esa estación en la que podemos disfrutar de los seres queridos? En el botiquín básico de supervivencia conyugal no pueden faltar las risas compartidas, la comunicación asertiva, la repartición de tareas, la negociación, etc.

A continuación observaremos con más detalle las diez tácticas que podemos seguir para evitar peleas con quien menos queremos estar a disgusto.

1. Evitar los agobios por calor

Es vital asegurar que el lugar adonde vayamos cuente con sistemas de refrigeración. Pasar calor en una luna de miel es soportable, pero en verano, cuando afloran las tensiones, los nervios y el cansancio, el aire acondicionado se puede convertir en un bote salvavidas.

2. Reír juntos

Las risas compartidas refuerzan vínculos, generan bienestar y rebajan el nerviosismo. Trata de organizar actividades divertidas para toda la familia: visitar un parque de agua, ver una película cómica, hacer una guerra de globos o enfrascarse en una guerra de cosquillas pueden ser de gran ayuda.

3. Recargar pilas

Los papás también se merecen momentos de calma, descanso y de recargar su depósito de paciencia. Una vez el día, uno de los padres puede ocuparse de los niños mientras el otro se toma un respiro de una o dos horas como máximo. Esto se puede repetir alternativamente para que ninguno de los dos os sobrecarguéis.

Asimismo, es importante pasar un tiempo a solas con vuestra pareja. Tal vez podéis recibir la ayuda de canguros, abuelos o incluso de unos amigos. A veces hay servicios de parques de bolas o de guarderías en los hoteles y campings.

4. Establecer unas normas de verano

Es bueno que las normas del verano estén consensuadas con anterioridad. Estas pautas incluyen la hora de levantarse y acostarse, la hora de hacer los deberes, quién se encarga de qué en el cuidado de los niños, etc. En caso de que no haya consenso sobre algunas normas, cada miembro de la pareja puede establecer algunas, aunque lo más interesante es que sean compartidas y que se adapten al pensamiento de los dos.

5. Negociar, negociar y negociar

Igual que la crema solar, la negociación es un utensilio fundamental para llevarnos de vacaciones. Se basa en el win-win: los dos ganamos algo, los dos renunciamos a algo y, de este modo, encontramos el punto positivo para todos.

En este sentido, conviene mejorar la comunicación y esforzarse por expresar las necesidades adecuadamente. Es tan perjudicial para la pareja callar como imponer. Si hemos de mostrar nuestro desacuerdo o decir “no” ante algo que nos están proponiendo, podemos recurrir a la Técnica del Sándwich, que siempre se enseña en talleres de comunicación asertiva para aprender a transmitir nuestras opiniones con un estilo que preserva el buen ambiente y no pisa los derechos del otro.

La Técnica del Sándwich consiste en comenzar diciendo algo positivo del otro (una rodaja de pan) para, a continuación, introducir el contenido importante, es decir, el punto sobre el que quieres quejarte o cambiar (queso y jamón). Para finalizar, añades otro comentario positivo (la otra rodaja de pan).

Lo verás más claro a través de un ejemplo:

– Pan: “Realmente estas vacaciones hemos organizado nuestros planes mucho mejor que otros años. Las actividades que previmos han sido muy chulas”.
– Queso y jamón: “He estado sumando los tickets y estamos superando el presupuesto que dijimos. No podremos ir a la excursión extra en avioneta que propones. Y los próximos días tenemos que controlar los restaurantes y las compras”.
– Pan: “De todas maneras, este plan me parece una idea fantástica. Nos la podemos plantear para el puente de octubre, ¿te parece?”

6. Hacer reconocimientos a nuestra pareja

Ser agradecido y reconocer los aciertos de nuestra pareja es una forma perfecta para crear un buen clima en vacaciones. Por ejemplo: “Me he fijado en que, estos días de vacaciones, cuando tengo que atender llamadas urgentes de la oficina, no te enfadas y distraes a los niños o juegas con ellos. Y, además, intentando que no hagan mucho ruido. Te lo agradezco muchísimo”.

7. Evitar las peleas

Si detectas que estás enfadado, es mejor que no estalles y pospongas la conversación para otro momento en el que haya más calma. Puedes ir a dar un paseo de 20 o 30 minutos y aprovechar este rato para practicar una respiración tranquila que consiste en inspirar durante tres segundos y exhalar en seis. Otra modalidad es inspirar en tres segundos, aguantar la respiración tres más y exhalar en tres. Este ejercicio ayuda a que el sistema nervioso se relaje.

Si la discusión se produce, es importante evitar el escalamiento dialéctico, que se da cuando en una conversación sobre el tema A vamos elevando el tono réplica tras réplica hasta que se hace imposible dialogar sin gritar. Llegados a este punto, ya no tratamos de resolver el tema A, sino que estamos voceando sobre C o D, o echando en cara Z, que es algo que pasó hace años.

8. Tener sexo de calidad

El sexo es primordial para todas las parejas. Es fundamental que los dos miembros tengan en cuenta las necesidades del otro. Para el hombre es importante la frecuencia y la calidad, y eso la mujer debe tenerlo en cuenta. De la misma manera, el hombre debe tener presente que, para ella, es preciso que exista un buen ambiente y que él contribuya a ello siendo cariñoso y compartiendo las tareas de casa.

9. Repartir las tareas

Tanto los padres como los niños tienen que comprometerse en cumplir con sus quehaceres para que impere el buen ambiente durante las vacaciones de verano y para evitar que uno de los miembros de la familia se desgaste al tener que cargar con la mayor parte de las responsabilidades.

10. Usar un lenguaje positivo

¿Qué suena más constructivo y agradable: “cuando tengamos la casa recogida, bajaremos a comprar un helado”, o “si no recogéis, estáis castigados sin helado”? Aunque la consecuencia es parecida, el efecto emocional que tienen ambas proposiciones y el ambiente que generan es muy diferente.

A modo de resumen, conviene recordar que todos tenemos defectos. Todos, sin excepción, por mucho que nos esforcemos en evitarlos. Por lo tanto, antes de criticar algo, antes de enfadarse por una manía ajena, pensemos si ella o él también convive con las nuestras. Y si no se ha quejado de nada, tal vez sea porque simplemente respira, valora el conjunto y trata de mirar el vaso medio lleno.

Raquel Quílez
Psicóloga Coach en Clínica DeSánchez

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